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Sábado, 01 Febrero 2014 00:00

Frente a los gestos de paz de las FARC-EP - Régimen colombiano desata males contra el pueblo.

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Por: Victoria Sandino Palmera,

Terminó el mes de enero, y Colombia y su gente comienzan a sentir los males desatados por el gobierno durante el cierre  del año pasado. El pueblo recibió el 2014 con la inocentada del salario mínimo de hambre, 26 muertos de la dirigencia sindical y 29 del movimiento político Marcha Patriótica, captura masiva de sus integrantes y dirigentes,  hacinamiento y deplorables condiciones de los prisioneros en las cárceles del país, son apenas una continuación de vientos malignos de la política santista de la llamada “prosperidad democrática”.

La repuesta al cese al fuego unilateral decretado por las FARC-EP, fue lanzar una ofensiva exterminadora contra varias unidades a lo largo y ancho del territorio nacional; con bombardeos nocturnos pretende doblegar a la guerrilla que lleva 50 años de resistencia.

Los reiterados gestos de Paz de una insurgencia revolucionaria, que no anda en plan de sometimiento, que hace propuestas políticas al país para salir de la crisis, no son registrados por los medios. Mucho menos difunden los anhelos de las mayorías por parar la guerra y el desangre nacional. Si estamos en un proceso que busca la reconciliación sobre bases de Justicia Social, el mejor medio ambiente para generar confianza y propiciar avances no puede ser la confrontación bélica, o seguir contando bajas de lado y lado cada día; pero sobre todo, actuando con un lenguaje guerrerista desaforado en el que la contraparte oficial no se conduele ni de sus propios muertos, porque cree que ocultando o distorsionando la cruda realidad de la confrontación es como se vence.

No es este el espacio para presentar un parte militar, pero si para insistir en que la verdadera victoria la conseguimos si logramos enrutar a nuestro país por el camino de un acuerdo que abra las puertas a la democracia, las soluciones que acaben con la desigualdad y la miseria y le den la mayor suma de felicidad a las mayorías.

Inicia febrero. En la Mesa, la Delegación de Paz continúa defendiendo la necesidad de diseñar una nueva estrategia para la solución al “problema de las drogas”, basada en la superación de las causas económicas, sociales, estructurales que lo generaron. Se imponen tiempos distintos, está el debate nacional en torno a la caracterización más sensata del problema del narcotráfico, del fracaso de las políticas represivas, prohibicionistas y militaristas dictadas por los Estados Unidos, y que son el pretexto para impulsar guerras contra-insurgentes e intervencionistas en los países latinoamericanos.

El caudal de inconformidad de las mayorías comienza a convertirse en una creciente; las expresiones de indignación se desbordan por doquier; incluso y a pesar del peligro que representa, distintas comunidades han tenido la osadía de desafiar, abuchear y expulsar al guerrerista ex-presidente, Álvaro Uribe de las plazas públicas. Así están las cosas.

Más allá de las falaces promesas de políticos tradicionales en cada periodo electoral, se debe instar a los partidos a los/las aspirantes a cargo de elección popular, su compromiso real y material con la Paz y con el proceso que se adelanta en La Habana. Claro está, es necesario realizar una reforma política democrática que proscriba el clientelismo, la mermelada, el chantaje y ofrezca igualdad de condiciones y oportunidades, tanto a partidos como a movimientos políticos y sociales, a candidatos que quieran participar en la contienda que elige a quienes deben dirigir los destinos del país, de las regiones, los municipios, localidades y barriadas. El pueblo debe pensar y apoyar a quienes tienen compromisos ciertos, tangibles con las pobrerías de nuestra Colombia sufrida, pero pensando siempre en que es su arrojo, la movilización, la protesta en unidad la que genera los cambios.

Corresponde a los sectores populares desatar el nudo de sus gargantas, desplegar sus iniciativas, librar sus fuerzas sociales, adelantar una ofensiva en defensa del proceso de Paz, conquistar con el poderío de la razón una Asamblea Nacional Constituyente que siente las bases de una democracia real y participativa que abra las alamedas de la reconciliación y reconstrucción nacional y posibilite alcanzar una Paz con Justicia Social, estable y duradera.

Sin duda, votando o no votando, optando por la abstención o por el voto en blanco, comprometiéndose o no con el respaldo a algún candidato; es decir, independiente de la posición que cada quien tenga frente a los procesos electorales, una opción que requiere el apoyo de todos y de todas es la Asamblea Nacional Constituyente por la Paz.


URL corto: http://goo.gl/1vRLu5

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Victoria Sandino

Integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP.
Subcomisión de Género
En Tuiter: @SandinoVictoria

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