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Lunes, 29 Febrero 2016 00:00

Analfabetismo y post-acuerdo.

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Daniel M. Rico es un politólogo y analista colombiano que difícilmente puede ser acusado de simpatizar con las FARC-EP. Sin embargo, el pasado 2 de febrero publicó en La Silla Vacía un muy interesante artículo, “Soldados regulares: Pobreza y analfabetismo” (http://lasillavacia.com/elblogueo/blog/soldados-regulares-pobreza-y-analfabetismo-52938). Sus conclusiones nos remiten a un interesante debate sobre los alcances de la Mesa de Conversaciones y de la paz por construir.

En el artículo en cuestión, Rico describe una problemática que resulta preocupante para las Fuerzas Militares: la altísima precariedad laboral y educativa del cuerpo de soldados regulares del Ejército Nacional. De los 100.000 integrantes de este colectivo, más del 80% provienen de contextos de alta pobreza, reciben solo 3 meses de instrucción militar y perciben solo un dólar diario (un séptimo del salario mínimo legal). Estos soldados son, de hecho, los únicos trabajadores oficiales con ingresos inferiores al mínimo.

Al contexto anterior se le suma una grave problemática sobre la que no hay cifras oficiales: los elevados niveles de soldados regulares analfabetos. Citando casos concretos de oficiales y suboficiales en terreno, Rico da cuenta de las dificultades que entraña para una fuerza regular el sustentarse en personal que no sabe leer y escribir.

De entrada hay que coincidir con Rico en la apreciación de que un ejército regular moderno no puede permitirse una situación como esta. Pero más allá del debate ético y laboral que implica el asunto -así Rico lo deje simplemente en “un sistema de incorporación militar obsoleto”-, lo que destacamos es que el hecho nos lleva a la discusión sobre pobreza y desigualdad en Colombia.

Si bien las cifras oficiales pretenden mostrar la disminución acelerada del analfabetismo en Colombia durante los últimos años -el Censo de 2005 ubicó el promedio nacional en 8,4%-, la realidad concreta nos dice que sigue siendo alto el número de compatriotas que no saben leer y escribir, tanto en las zonas rurales apartadas -el Censo de 2005 ubica el analfabetismo rural nacional en 18,6%, aunque departamentos como Chocó y La Guajira mantengan cifras superiores al 30%, y el Censo Nacional Agropecuario de 2014 ubica la cifra rural nacional en 11,5%-, como en las poblaciones más vulnerables de las ciudades -siendo el porcentaje de jefes de hogar analfabetos el 8,7% en la población desplazada, el 10% en los hogares pobres urbanos y el 16% en los indigentes urbanos, según cifras de un estudio de 2007 de Ana María Ibañez y Andrés Moya-. 

Esto representa una talanquera gigantesca para el desarrollo democrático de la Nación. En un primer plano, implica la negación del acceso de una importante fracción de la población al grueso de la cultura, la tecnología y la comunicación del mundo contemporáneo. Y en otro, más terrenal, es el más fértil terreno para la perpetuación de la miseria y la desigualdad.

Así como Rico sostiene que el Ejército es un reflejo de nuestra sociedad, desde la orilla insurgente afirmamos lo mismo respecto a las guerrillas revolucionarias. Nuestra militancia y bases sociales provienen de los sectores sociales empobrecidos y han padecido igualmente la problemática de la baja escolaridad.

Por eso mismo las FARC-EP mantenemos una constante guerra por la alfabetización de los guerrilleros y guerrilleras, comprendiendo que saber leer y escribir es la puerta de entrada para la formación revolucionaria, la dignificación del personal militante y su cualificación como cuadros políticos integrales. Somos conscientes de que aun nos queda mucho por hacer en esta vía.

Con Daniel M. Rico podemos coincidir en que la escolaridad de la población combatiente -tanto de las FARC-EP como de las Fuerzas Militares- es uno de los retos que deberá enfrentar la Colombia del post-acuerdo. En el cómo hacerlo se deberán construir consensos desde múltiples visiones, pero siempre sobre los basamentos de una educación pública y gratuita que construya democracia y paz en el marco de la superación de las taras que cargamos como nación. 

Las conclusiones finales de Rico resultan interesantes, sin que por ello quienes opinamos desde la orilla insurgente las compartamos en totalidad:

“El analfabetismo en las fuerzas militares es solo una de las muchas consecuencias de un sistema de incorporación militar obsoleto. A la lista de sin sentidos del modelo de reclutamiento debemos sumarle otros elementos sintomáticos, que resultan igualmente problemáticos, como por ejemplo: la significativa vinculación de ex-soldados en las redes de las Bacrim, la perdida de municiones y armamento en las unidades militares, el uso recurrente de soldados en labores de servicio doméstico en las casas de sus superiores y la pobreza prevalente en las familias de nuestros soldados. Todas estas son razones de peso para repensar a fondo el modelo de incorporación de soldados regulares.”

“El principio de las reformas a la doctrina y los roles de la Fuerza Pública deben partir del fortalecimiento de los hombres que conforman su base armada, con soldados que se caracterizan por su pobreza y baja educación, el anhelado tránsito hacia la paz territorial será aún mas empinado.”

En nuestra opinión, las conclusiones de este debate habrán de ser más amplias. La Colombia en paz por construir a partir de los acuerdos que alcance la Mesa de Conversaciones deberá lograr la derrota final del analfabetismo y  la reestructuración del panorama de precariedad laboral imperante en el país. En ese esfuerzo seguramente nos tendremos que encontrar.


Referencias:

-Daniel M. Rico, Soldados regulares: Pobreza y analfabetismo: http://lasillavacia.com/elblogueo/blog/soldados-regulares-pobreza-y-analfabetismo-52938

-Martha Isabel Gutiérrez, Asistencia escolar y nivel educativo: un análisis del censo de población de 2005: http://www.dane.gov.co/revista_ib/html_r8/articulo3.html

-Censo Nacional Agropecuario 2014: http://www.dane.gov.co/index.php/Censo-Nacional-Agropecuario-2014

-Ana María Ibañez y Andrés Moya, La población desplazada en Colombia:Examen de sus condiciones socioeconómicas y análisis de las políticas actuales, DNP, Bogotá, 2007.


URL Corta:http://goo.gl/KYxFRq

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Lucas Carvajal

Integrante de la Delegación de Paz FARC-EP

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