Si algo me impresiona realmente de Cuba es el aire de tranquilidad que se respira. Aquí reina una paz envidiable. Como no sé si exista en otro lugar del mundo.

La Habana, 5 de julio de 2013.

 

En La Habana no hay nada que recuerde el perturbado ambiente de las ciudades colombianas. Aquí no se ve gente vestida de harapos, sucia y maloliente, como la que se te atraviesa en las calles bogotanas a pedirte una limosna con cara de pocos amigos. Ni temes sufrir en cualquier momento un atraco, un fleteo, un secuestro exprés, una dosis de burundanga y el consecuente robo o cualquier tipo de violencia o desgracia semejante.