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Sábado, 22 Noviembre 2014 00:00

Un balance positivo en medio de la crisis

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Dos velas resplandecientes irradian su luz pero no son suficientes para iluminar los más de 50 años de obscuridad vividos por Colombia a causa de la guerra perpetua.

No sería objetivo decirle al proceso en su segundo año de avance ¡Felicidades! Más bien, y bien merecido, darle las ¡Felicitaciones! pues no ha sido fácil este recorrido; son muchos los tropezones y caídas sufridas, de las se ha levantado gracias a la mano tendida de los colombianos que creen y abrazan el sueño de Paz con Justicia Social, pero también de quienes desde distintos puntos del orbe se solidarizan con este noble propósito y conciben la Paz de Colombia como la Paz del Continente y porqué no, del mundo entero.

Las FARC-EP, al cumplirse dos años de iniciado el proceso de diálogos en busca de la reconciliación de los colombianos, presentó, por medio de su delegación de Paz en La Habana, un documento con los principales logros obtenidos durante este periodo de conversaciones en el que la organización se ha empeñado en interpretar el sentir y las aspiraciones de los colombianos para ser plasmadas en propuestas enrumbadas a transformar la realidad del país. Ver comunicado Segundo Aniversario de los Diálogos de Paz - Rueda de prensa

Pero también resaltó los obstáculos enfrentados, no solo por las “Salvedades” sino por los distintos hechos de guerra política, económica y militar presentados en lo que va corrido del proceso.

El resultado de estos dos años de diálogos en favor de la salida política a la guerra es positivo, este resumen deja varios aspectos claros.

En las 28 salvedades o pendientes (leer salvedades) se encuentran temas determinantes, en los que radica la esencia del conflicto y, de ser resueltas, la verdadera solución al problema de la guerra en Colombia, cuyo origen está establecido en la tenencia y uso de la tierra, vigente hoy más que nunca. No se producirá la firma de un acuerdo final sin antes retomar la discusión y análisis de estos puntos interrelacionados entre si, y postergados por la intransigencia gubernamental.

Son muchas las limitaciones impuestas por el gobierno para impedir la participación directa de la ciudadanía en el proceso; sin embargo, el pueblo se ha manifestado enviando sus propuestas, las cuales han sido acogidas por las FARC-EP y condensadas en el conjunto de iniciativas radicadas en La Mesa sobre los tres puntos discutidos hasta ahora, es decir, paulatinamente el pueblo sigue rodeando el proceso y apropiándose de él.

A la par de las iniciativas se han producido diferentes manifestaciones del pueblo, en donde la movilización se ha hecho sentir y la inconformidad sigue creciendo frente a las medidas antipopulares adelantadas por el legislativo. El querer de las mayorías sigue imponiéndose y lo expresado por la sociedad es el deseo de reconciliación, para por fin desmontar la idea que la sociedad colombiana es violenta por naturaleza, desconociendo las causas generadoras de este fenómeno.

Cada día más gente le apuesta a la salida dialogada al conflicto social y armado que afecta a Colombia. La izquierda por su parte, un tanto dispersa hasta ahora, y demás sectores representados los partidos, movimientos y organizaciones progresistas de carácter político tomaron la decisión de agruparse y darle impulso al Frente Amplio por la Paz, razón de peso para afirmar que el proceso ha marcado un rumbo cierto y puede llegar a un punto de no retorno.

Pero como no todo es color de rosa, el proceso arribó a su segundo año sacudido por la más fuerte de sus crisis, resultado del dialogo en medio de la guerra, una regla impuesta por el gobierno reforzada por una ley, la del “embudo”, que solo aplica a la insurgencia.

Pues mientras la fuerza pública asesina cobardemente a mandos insurgentes, incluso cuando realizan acercamientos para el diálogo; mientras masacra a decenas de guerrilleros descargando bombas de mil libras sobre nuestros campamentos, estos, no le pueden cobrar la indisciplina y violación a las normas de la guerra a uno de sus generales; ni pueden defenderse de las permanentes operaciones de exterminio, ni realizar acciones ofensivas sobre su adversario.

Desde el comienzo de los diálogos las FARC-EP advirtió lo inconveniente que era adelantar las conversaciones en medio de la confrontación militar, siendo este el planteamiento del gobierno, sin importarle sus consecuencias.

En este aspecto la insurgencia ha sido lo suficiente sensata y previsiva, tanto en sus planteamientos como en sus gestos que develan la intensión de contribuir decididamente en poner fin a la guerra: cuatro ceses unilaterales de fuego decretados por la guerrilla fariana son muestras fehacientes de su voluntad política de Paz.

Ya es hora de pactar un cese bilateral de fuegos, de construir un armisticio, la crudeza de la confrontación así lo exige y el pueblo no quiere más muertes innecesarias, ni más hechos victimizantes.

  • Quieres saber más sobre estos dos años de diálogo te invitamos a ver la linea de tiempo. Aquí.


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