Ahí vamos, ahí vamos… respondió socarronamente el general Sergio Mantilla cuando la prensa le preguntó cuán cerca de Timoleón Jiménez se hallaba el Ejército. Como quien repite una lección aprendida, dijo igual que el Presidente, que la guerra está pronta a acabarse por las buenas o por las malas. Y  aprovechó la ocasión para advertir a nuestros delegados en La Habana que siguen siendo un objetivo de alto valor estratégico, así que no vaya a ocurrírseles salirse del proceso, o de Cuba, porque perderían las garantías conocidas.