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Miércoles, 18 Septiembre 2013 00:00

“Que no panda el cúnico”

“Uno de tantos  comentarios e inquietudes y además preocupaciones que nos llegan a diario de quienes viven la dura realidad colombiana”

Ese tal paro agrario nacional sí existe, Presidente. Se vive… Se siente…

Debemos entender que la primera responsabilidad de un Jefe de Estado es que no cunda el pánico en momentos de angustia colectiva. Pero de ahí a ocultarle a la gente la realidad de la situación, es una arriesgada estrategia política que se puede traducir en una desaprobación social de resultados impredecibles.

El presidente Santos debiera calzarse los zapatos de los agricultores de papa o lecheros; debiera irse de mercado a Corabastos e, inclusive, a estas alturas, a cualquier tienda de barrio ahora llamadas “supermercados”: las vitrinas se están vaciando.

Si eso no es evidencia de un paro…

El que tenga ojos que vea y oídos que oiga… Tunja está sitiada; Bogotá, casi… Arde al sur (Cauca y Nariño) y se subleva el Llano. Ese tal paro, va para largo… “La joda es en serio”, dicen en su buen romance los boyacos.

El presidente Santos está como ese que tratando de calmar a la familia en medio de un accidente les dice… “no es nada lo del ojo”, y con él en la mano.

Aquí se mencionan dos o tres cosas puntuales del sancocho social que hierve por todas partes: ya vienen los maestros y siguen los estudiantes; los cafeteros no se conforman ni los camioneros se acomodan a unos fletes de ruina… Es lo que dicen, y por algo será que andan en paro.

Crece la audiencia, como en  el sueño de las escalinatas. ¿Qué tal lo de la salud? El ministro del ramo, escandalizado porque se murió un paciente dentro de una ambulancia que quedó atrapada en un corte… Muy lamentable, por supuesto… ¿Pero, sabrá el ministro cuántos pacientes mueren a las puertas de los hospitales y clínicas (los que alcanzan a llegar), víctimas de ese criminal modelo que el gobierno se empeña en defender y sostener? ¿Y los pensionados?... acumulando miseria año tras año en que el reajuste de sus mesadas apenas reconoce la inflación.

¡Pare de contar! La lista es larga: los desplazados y desempleados y los sin tierra; los pequeños y medianos empresarios quebrados y la corrupción… ¡ah, la corrupción! En medio de todo este maremágnum, los burócratas de confianza y manejo, y los gestores del sector privado, viendo a ver qué más roban…

Ese tal paro no existe en la medida en que debiera existir… Debiera ser mayor… Quizás fue eso lo que nos quiso decir el Presidente. Así que… “Que no panda el cúnico”.

 

Ver Video

Read in english: FARC-EP condemns militaristic treatment


La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, agosto 23 de 2013

La Delegación de paz de las FARC-EP rechaza y condena el tratamiento militarista que el gobierno de Juan Manuel Santos viene dando al paro nacional agrario, al que se han sumado múltiples expresiones de descontento social, que hoy se enfrentan de manera legítima a las políticas neoliberales de hambre y saqueo que han llevado a la bancarrota a más de 14 millones de campesinos y mantienen en la pobreza a 30 millones de Colombianos. Insistimos en que, sin escuchar la voz del pueblo no es posible alcanzar la paz para Colombia. Es por eso que hemos reiterado como propuesta para la mesa la necesidad urgente de establecer garantías concretas para la oposición política en cabeza del movimiento social.

Por otra parte, se ha hecho público a través de los medios de comunicación la decisión del Presidente de la República de radicar ante el al Congreso un proyecto de Ley que pretende unificar la fecha de las elecciones de marzo con la realización de un referendo en el que se le dan al primer mandatario facultades extraordinarias que le permitirían manejar los asuntos de paz a través de decretos.

Sobre este delicado asunto, la Delegación de Paz de las FARC-EP hará un pronunciamiento hacia las 11 de la mañana.

La paz de Colombia es asunto de todos.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

 

A esa Colombia de las imposiciones y las intolerancias, del garrote, los gases y el plomo, del sicariato material y moral, no es posible pensar en vincularse pacíficamente.

 

La limpia conciencia del Presidente Santos le permite reñir con las Naciones Unidas en torno a la situación de los derechos humanos en Colombia. Incluso advertir que la existencia de la oficina especializada de esa entidad internacional en el país ya no tiene sentido.

 

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