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              La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, julio 29 de 2015
 

En solidaridad con las víctimas de La Escombrera

 La Operación Orión fue una infamia que significó la perpetración de graves crímenes de lesa humanidad por las fuerzas del Estado. Durante varios días un operativo conjunto de las fuerzas militares y de policía del régimen, con el concurso de sus paramilitares, el cual comandaron el ex general del ejército Mario Montoya, el ex general de la policía Leonardo Gallego, y el paramilitar Don Berna, siguiendo órdenes del entonces Presidente de la República de Colombia Álvaro Uribe Vélez, ocasionó en la humilde Comuna 13 de Medellín una orgía de sangre y muerte. La juventud de un barrio popular de nuestro martirizado país, fue convertida en el enemigo interno a eliminar por un Estado tomado en esos días por el paramilitarismo. Con la excusa de combatir  a milicias insurgentes, utilizando helicópteros artillados que disparaban contra la barriada, más de 1000 personas, como asegura Don Berna, fueron asesinadas y posteriormente desaparecidas,  mediante  terribles acciones de "limpieza social". Muchas de ellas fueron llevadas a Supía en camiones del ejército y arrojadas al río Cauca.

«Al Caguán no sólo se viene a asistir a las audiencias. La gente viene sobre todo a hablar con las FARC-EP. A continuación un breve retrato de algunas de ellas.»

Por Gabriel Ángel                                                                                          

Cuando le correspondió el turno de hablar para presentarse y exponer sobre el trabajo social que adelanta con la juventud de Medellín, el médico que había llegado con los de la tercería civilista quiso exponer sobre su proyecto de educación contra la agresividad. Para hacerlo intentó referir acerca de la calidad humana de los muchachos de los barrios populares a quienes la vida había conducido por sendas turbulentas. Entonces se le hizo un nudo en la garganta que le impidió seguir. Sus manos se apretaron contra su rostro y comenzó a llorar. El silencio que se apoderó de los presentes fue total. En este país hay tanta gente buena para salvar que sacar del fango a alguien resulta estimulante. Como deprimente resulta pensar que hay miles, cientos de miles, quizás millones que no podrán ser rescatados si algo no cambia profundamente en esta patria que conmueve y duele intensamente.

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