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El Secretariado Nacional de las FARC-EP lamenta informar a todos los integrantes de nuestra organización, guerrilleros, milicianos, militantes del Partido Comunista Clandestino y núcleos bolivarianos, que en la madrugada del día 7 de febrero de este año fue hallado en la caleta de su campamento el cuerpo sin vida del Camarada Martín Villa, miembro del Estado Mayor Central, fallecido por causas naturales a la edad de 83 años, tras una larga y fructífera vida al servicio de la revolución colombiana y su pueblo.

Publicado en Estado Mayor Central
Viernes, 05 Febrero 2016 00:00

Releyendo el “Mensaje a los comunistas”

Por: Lucas Carvajal, integrante de la Delegación de paz de las FARC-EP

La cercanía del 50 aniversario de la caída en combate del padre Camilo Torres Restrepo constituye aliciente para una relectura minuciosa de su pensamiento y ejemplo, particularmente de los distintos mensajes  publicados en el periódico Frente Unido durante el año 1965. En ellos, el sacerdote revolucionario explicaba de manera didáctica su proyecto político y el alcance estratégico del mismo.

Uno en particular me llama la atención: el Mensaje a los Comunistas del 2 de septiembre de 1965. Y lo hace por representar un guiño político de enorme profundidad, teniendo en cuenta las históricas tensiones y divergencias que han atravesado la relación entre las dos grandes corrientes del movimiento revolucionario colombiano: el campo marxista-leninista y el campo camilista.

La grandeza del Mensaje de Camilo se ve magnificada si se ubica en su correspondiente contexto histórico. Camilo le hablaba a los comunistas en momentos en que las burocracias eclesiales de América Latina cerraban filas en torno a las burguesías locales y, por tanto, rechazaban de plano cualquier diálogo con movimientos revolucionarios.

Y al mismo tiempo, Camilo establecía un diálogo dentro del campo revolucionario en momentos en que este se encontraba fraccionado casi hasta el infinito. Recordemos que las décadas de 1960 y 1970 representaron la división del Movimiento Comunista Internacional entre las “líneas” soviética, china y albanesa. Similar situación le ocurría al campo trotskista y a las distintas visiones de la lucha armada surgidas en América Latina. Así, en medio de unas izquierdas divididas y sectarias, Camilo Torres se atrevía a invitar públicamente a los comunistas colombianos a caminar juntos.

El Mensaje a los comunistas, entendido como dirigido a la militancia en su conjunto y no solo a las estructuras y direcciones, es un llamado a la unidad de enorme trascendencia, cuya vigencia permanece viva hoy en día y que sirvió de punto de partida para el llamado “diálogo entre cristianos y marxistas” que tendría lugar en las décadas siguientes en el debate teórico de las izquierdas mundiales.

Pero lo que me parece determinante del Mensaje a los comunistas, son cuatro párrafos escritos con la  sencillez propia del padre Camilo, que se ocupan de denunciar el anticomunismo como una postura reaccionaria. Me permito transcribirlos:

No soy anticomunista como colombiano, porque el anticomunismo se orienta para perseguir a compatriotas inconformes, comunistas o no, de los cuales la mayoría es gente pobre.”

No soy anticomunista como sociólogo, porque en los planteamientos comunistas para combatir la pobreza, el hambre, el analfabetismo, la falta de vivienda, la falta de servicios para el pueblo, se encuentran soluciones eficaces y científicas.”

No soy anticomunista como cristiano, porque creo que el anticomunismo acarrea una condenación en bloque de todo lo que defienden los comunistas y, entre lo que ellos defienden, hay cosas justas e injustas. Al condenarlos en conjunto, nos exponen a condenar igualmente lo justo y lo injusto, y eso es anticristiano.”

No soy anticomunista como sacerdote, porque aunque los mismos comunistas no lo sepan, entre ellos pueden haber muchos que son auténticos cristianos. Si están de buena fe, pueden tener la gracia santificante y si tienen la gracia santificante y aman al prójimo se salvarán. Mi papel como sacerdote, aunque no esté en el ejercicio del culto externo, es lograr que los hombres se encuentren con Dios, y, para eso, el medio más eficaz es hacer que los hombres sirvan al prójimo de acuerdo a su conciencia

Estos, lejos de constituir una suerte de “reafirmación personal” para los comunistas -colectivo en el que me incluyo-, es la demostración práctica de por dónde debe empezar el ejercicio de la construcción de la unidad. No podemos plantearnos “unitarios”, si al tiempo vemos en “el otro” -aquel con quien construiremos unidad- como una suerte de sospechoso potencial.

Por el contrario, construimos lazos de unidad, partiendo de considerar a ese “otro” como revolucionario, demócrata o progresista, esto es, como alguien con el que algo nos hermana.

Y es que en gran parte sobre esta falta de reconocimiento del otro, que en últimas se traduce en primacía de intereses hegemonistas y egoístas -ambos adjetivos impropios para quien se considere revolucionario-, se han cimentado los fracasos de los intentos de unidad del campo popular colombiano.

Este lastimoso fenómeno, descrito por un viejo amigo como “la unidad del yo con yo” parte de considerar a la colectividad a la que pertenecemos como la única portadora de una verdad revelada cuya comprensión es imposible para nuestros “compañeros de viaje”.

Esto se traduce en la vida práctica en la lógica del sacrificio sectario: sacrifico una conquista popular -ya sea gremial, táctica, política- con tal de no tener que compartir las pequeñas victorias, sacrifico la incidencia de masas de mi propuesta con tal de no someterla a amplia discusión, sacrifico transparencia en pos de fundamentalismo.

Tomándome licencias indebidas, me atrevo a decir que el Mensaje de Camilo tiene aún mucho por hacer en nuestras izquierdas. Máxime cuando se avecinan nuevos experimentos de convergencia democrática. Ojalá las lecciones aprendidas en tantas experiencias fallidas de unidad popular lleguen esta vez a buen puerto. El momento histórico no nos permite un fracaso más ante nuestro pueblo.


URL Corto: http://goo.gl/QVGsjh

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Sábado, 23 Enero 2016 00:00

Ser como Gómez Pagola...

Por: Lucas Carvajal.  de las FARC-EP. Integrante de la delegación de paz.

Quique Peinado, periodista deportivo español, lanzó en 2013 el interesante libro “Futbolistas de izquierdas”. Se trata de una muy buena recolección de relatos sobre jugadores de balompié que, de una manera otra, escribieron con la zurda su vida política. El primero de ellos empieza con una frase digna del dramatismo que solo el fútbol nos regala: “Si los comunistas creen que el fútbol es el opio del pueblo, el Partido Comunista de España en los 60 era un campo de amapolas”.

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Una vez echado al suelo el héroe, puede procederse a desprestigiar su pensamiento. Es entonces cuando se sobrevienen los tiros contra el materialismo y la dialéctica.

Por Gabriel Ángel, integrante de las FARC-EP

La semana pasada leí un buen libro, y no lo digo porque me haya identificado con su contenido, sino porque invita a reflexionar, a echar cabeza, como dice la gente, aunque creo que la pretensión del autor y de sus patrocinadores marcha en dirección contraria a la propia. Me queda la impresión de que apuntaba a desmoralizar, a desanimar, a desmovilizar la lucha. Pero de manera inteligente, con argumentos serios, ensalzando incluso al personaje.

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Por: Lucas Carvajal integrante de la Delegación de paz de las FARC-EP

La discusión sobre las relaciones entre el partido revolucionario de clase y las organizaciones tipo frente hace parte del acumulado histórico del movimiento comunista. La táctica frentista ha variado a través de los tiempos conforme a los desarrollos, avances y retrocesos de la lucha obrera. 

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Jueves, 11 Junio 2015 00:00

Cuba: ejemplo de rebelión y dignidad

“La política es el arte de inventar un recurso
a cada nuevo recurso de los contrarios,
de convertir los reveses en fortuna;
de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación,
cueste el sacrificio,
o la merma importante del ideal que se persigue..." José Martí

Desde mi época estudiantil en Bogotá, Cuba siempre fue algo misterioso para mí, no sabría explicar claramente porqué. Lo cierto es que en mi entorno familiar y social permanentemente las opiniones estaban divididas; unos decían que Cuba era un país de locos comunistas que habían empeorado las condiciones de vida de su pueblo y otros afirmaban que era un país que estaba luchando por su verdadera libertad a pesar de las dificultades.

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Gerónimo Galeano, una mirada verde como la esperanza

Artículos y Opinión

Por Victoria Sandino

Hablar del comandante Jerónimo Galeano o tratar de hacer una semblanza de su personalidad y su lucha, no es posible sin dibujar su figura, con sus cabellos blancos como el nevado del Huila, sus ojos verdes como las montañas de las cordillera central y su cuerpo pequeño, atlético y ágil de guerrero fariano; siempre con una sonrisa dibujada en su rostro, cuando no, una carcajada atronadora como las cascadas de los innumerables caños y saltos del sur del Tolima. Alegre eterno, con su amor incondicional por el pueblo, visionario y comprometido hasta su existencia con las luchas populares.

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Nacido en los años 50 en zona rural de Algeciras Huila en la finca la Perdiz; a los pocos años de su niñez, su familia fue desterrada de sus propiedades, producto de la violencia, llegaron a Bogotá con sus escasas pertenencias a un barrio de invasión del sur de la ciudad; iniciasus estudios, al tiempo que comenzaba a destacarse con su temple de líder, al frente de las brigadas de jóvenes (él, casi niño aún), hacían la resistencia cuando la policía ingresaba a desalojar sus habitantes.

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