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Jueves, 03 Septiembre 2015 00:00

¡Qué famita tenemos los colombianos!

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Otra historia de “Narcos”, la serie de Netflix que globaliza la historia del narco colombiano Pablo Escobar Otra historia de “Narcos”, la serie de Netflix que globaliza la historia del narco colombiano Pablo Escobar

Antes de ingresar a las FARC yo era un artesano. Sentí en carne propia la explotación y el abuso que sufre este sector trabajador de Colombia, víctima de lo que se podría llamar el cartel de “Artesanías Colombia” (tema que trataré en otro blog). Recuerdo que hace algo más de dos años, al llegar a La Habana, me encontraba casi por instinto en una feria artesanal llamada San José, ubicada en lo que en un tiempo fue un puerto y estación de trenes, antes de ser volada por los yanquis en 1960.

Mirando con curiosidad las artesanías cubanas, entre los locales bien organizados por calles, una cubana me abordó para ofrecerme los productos de su local; yo le respondí:

- …pues qué te digo, yo solo estoy mirando, muchas gracias.
– ¡Colombiano! me dijo ella.

Yo, todavía con la sombra de la clandestinidad a cuestas, dudé para decir que sí; ella, apenas confirmó mi nacionalidad, me dijo:

- la tierra de Pablo Escobar, la coca, mucha plata… divinas las novelas, y esos seriados, especialmente los de tiros y narcos...

Inmediatamente más vendedores se acercaron para decirme:

- Ven, colombiano, tengo muchas cosas para ofrecerte…

Claro está, me cobraron 3 veces más del precio normal.

Me impresionó la actitud y las referencias sobre Colombia, ya que los cubanos son un pueblo politizado que estudia y analiza las realidades internacionales. No tragan cuento tan fácil, pero eso no quiere decir que las imágenes y los estereotipos aplicados por el mercado no puedan afectar esa objetividad.

Continuando con el relato, les pregunté:

- ¿Qué más conocen de Colombia que no sea plomo y violencia?

Se quedaron en silencio un momento y dijeron:

- Gabriel García Márquez.

Sí, algo bueno para Colombia. Claro que Gabriel García Márquez vivía en México desde los 60´s donde escribió la inmortal novela “Cien años de soledad” fiel retrato de la idiosincrasia colombiana. Tiempo después fue expulsado nuevamente al exilio por la persecución política desde los 80s´ a pesar de ello Gabriel García Márquez es Colombia en el exterior. ¡Qué ironía!

Duré un buen rato tratando de convencerlos de las cosas buenas que tiene Colombia: nuestro café, nuestra música, nuestra comida… ¿el oro, el petróleo, las esmeraldas? ¿El azúcar? Pero me di cuenta que me quedé corto en demostrar algo que fuera propiamente de los colombianos; algo de qué sentirnos orgullosos y que en realidad nos pertenezca; que no sea de carácter privado y no tenga el sello de alguna de las pocas familias “respetables” del país.

Aspiro haber logrado modificar un poco el estereotipo sobre Colombia en las cabezas de estos colegas artesanos. No puedo decir que todo el mundo piense así de Colombia, pero sí hemos experimentado versiones muy parecidas de personas de otros países que hemos conocido y que tienen una imagen desfigurada y alejada de la realidad, creada por estereotipos ficticios del mundo mediático.

La legitimación del paramilitarismo y el narcotráfico por parte de los medios de comunicación privados en Colombia (especialmente en época de Álvaro Uribe Vélez) ha hecho un terrible daño al imaginario colectivo de Colombia, más allá de las fronteras. Sin duda, estas novelas han sido un gran éxito que ha traído ganancias millonarias a los productores a quienes poco les importan las consecuencias nefastas para nuestra imagen en el exterior. (Ahora en inglés “Narcos”, la serie de Netflix que globaliza la historia del narco colombiano Pablo Escobar)

Desde pequeños, los colegios, la tv, la iglesia, los abuelos y los padres nos hinchan el pecho de patriotismo y soberanía, de símbolos e ilusiones ridículas como que somos el país mas feliz del mundo o que nuestro himno es uno de los mejores del mundo, o que Colombia es el país del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Un imaginario que los jóvenes en Colombia ponemos cada vez más en duda.

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Me pregunto: ¿Cómo interpretamos las realidades que nos rodean y cómo nos juzgan otros? ¿Cómo aceptamos conceptos sin el menor interés de investigar? Resalto un fragmento del libro “Manipulación de la conciencia” de Serguéi Kara-Murza que a mi parecer nos ilustra un poco sobre este tema.

“Desafortunadamente, con frecuencia nuestra conciencia se estrecha: al recibir un mensaje, de inmediato y con convicción absoluta, aceptamos una única interpretación, que nos sirve de guía para actuar.
Eso ocurre a menudo porque por “economía del pensamiento”, imitamos estereotipos, es decir, clichés habituales, conceptos y prejuicios arraigados.”

Reconstruir del todo la verdad es imposible y solo analizando diferentes versiones de la realidad es posible acercarse a ella, sobre todo cuando hay personas quienes están interesadas en ocultarla. (Esto lo sabe muy bien el señor J.J. Rendón, asesor de los últimos presidentes de Colombia y de otros 24 más en otras latitudes).

Son muchas las preguntas que surgen en este mundo de conspiraciones. Por lo tanto, es importante tener criterio propio, despojándonos de conceptos arraigados. Es difícil lograrlo, pero es interesante conocer la lógica del engaño.

Trataremos de profundizar en nuestro próximo blog sobre ejemplos de manipulación biológica como supervivencia animal. No te lo pierdas.


URL corto: http://goo.gl/1CuUg3

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Boris Guevara

Integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP
En tuiter: @BorisG_FARC

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