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Viernes, 27 Marzo 2015 00:00

Con paramilitarismo, no hay paz.

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 Con paramilitarismo, no hay paz
 
Por: Alexandra Nariño.
Integrante de la delegación de paz de las FARC-EP.

La Fundación Paz y Reconciliación publicó un informe titulado “Lo que hemos ganado”, el 2 de marzo 2015. En él, destacan que se redujeron los combates, los muertos, los heridos, los secuestrados, los desplazamientos forzados, los ataques a la población civil. Únicamente aumentaron los ataques a bienes particulares y a la infraestructura energética del país. Se concluye entonces que la intensidad del conflicto se habría reducido en un 40% el año pasado, de acuerdo con 76 páginas de cifras y estadísticas.

Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja expidió un informe – solo 11 días después, el 13 de marzo - en que afirma que las violaciones a los derechos humanos subieron un 41% el año pasado. Christoph Harnisch, jefe de la delegación del CICR en Colombia, explicó que efectivamente las amenazas, desapariciones, violencia sexual y minas y restos explosivos de guerra continúan cobrando vidas en Colombia.

 A primera vista, las dos noticias llevan a la conclusión de que la esquizofrenia nacional ha llegado a su clímax. Como en los cerebros de la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas del común – usted y yo – guerra es un sinónimo de violencia y de violación a los derechos humanos; la intensidad de la guerra no puede bajar si las violaciones a los derechos humanos suben. Esto no tendría lógica. Además, en un país donde ‘los violentos’ –según los medios- son las guerrillas, resulta doblemente paradójica esta situación.

¿O no?

Porque, siendo así, la conclusión más obvia es que la mayoría de las violaciones a los derechos humanos en Colombia se cometen fuera del contexto de la guerra. Quiere esto decir, y realmente no es ninguna novedad, que así se haga dejación de las armas, así se firme la paz, así se ‘baje la intensidad del conflicto’, no cesarán las violaciones a los derechos humanos. Solo entraríamos los guerrilleros y las guerrilleras a formar parte de ese gran grupo indefenso de políticos de oposición, activistas y defensores de derechos humanos que son continuamente amenazados, detenidos o desaparecidos.

La opinión generalizada, difundida por el gobierno y sus medios de comunicación, es que en una democracia la oposición no tiene por qué estar armada. ’Demo’ (pueblo) y ‘cracia’ (poder) -poder del pueblo - y vivimos felices para siempre. Es su punto de partida para la discusión, que para la mayoría de personas medianamente informadas del conflicto es muestrade sensatez y lógica.

La realidad, reflejada por estos dos informes y conocida en profundidad por el conjunto de combatientes de las FARC-EP, es otra. Es la realidad de un paramilitarismo – o Bacrim, la esencia es la misma– que sigue vivo. Realidad, además, manifestada por las cinco delegaciones de víctimas, por las tres delegaciones de género, por las propuestas enviadas a través de los foros, a través de la página web de la Mesa, etc. Es la realidad de las “casas de pique”, de las amenazas, los asesinatos, las violaciones sexuales.

Todo esto es motivo de profunda preocupación para las FARC-EP. Queremos imaginarnos una Colombia en paz, sin hacernos falsas ilusiones. Queremos creer en la posibilidad real de llegar a un acuerdo político, pero no podemos dejar de ser realistas. Queremos soñar con una democratización del país, pero lo que se ve en estos dos informes es la prueba fehaciente de que el mayor obstáculo para lograr la paz está en el paramilitarismo de Estado. Sí señor, de Estado.

De ahí se deriva la urgente necesidad de una Comisión específica para el esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo, como complemento a la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV) y a la Comisión para el Esclarecimiento y No Repetición (CENRE). Mientras el paramilitarismo siga vivo, no habrá paz, ni mucho menos justicia social. El país necesita un compromiso claro por parte del gobierno de investigar el fenómeno, encontrar los responsables de su creación y pervivencia y, por encima de todo, combatirlo y desmantelarlo. Con paramilitarismo, no hay paz.


 URL Corto: http://goo.gl/H4uK3Y

 

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Alexandra Nariño

Columnista del Viernes
(Tanja Nijmeijer) Guerrillera Internacionalista de las FARC-EP, Integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP. 
En tuiter: @Tanja_FARC

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