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Sábado, 02 Agosto 2014 00:00

Los grandes medios y la lucha de los pueblos

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– 02/08/2014POSTED IN: ARTÍCULOS Y OPINIÓNTEMAS DE ACTUALIDAD

«Siempre es 26 en Cuba, el III congreso del PSUV en Venezuela y los diálogos de La Habana, tres acontecimientos que arrasan la falsedad mediática»
Por Gabriel Ángel

Son muchos los hechos destacados en los últimos días por la prensa mundial, si bien el enfoque y tratamiento de los mismos apunta casi siempre al interés del gran capital trasnacional. Dentro de este último no cabe dejar por fuera las oligarquías dominantes en gran parte de los países latinoamericanos en cuanto, además de funcionales al sistema de explotación mundial, se insertan de uno u otro modo en sus redes financieras o mafiosas.

Así no sorprende que los medios más importantes a escala mundial presenten la agresión israelí contra Palestina, no como una persecución racista hacia un pueblo milenario al que se desea definitivamente expulsar de su territorio, sino como una guerra prolongada entre dos ejércitos en el que terquedad de la parte árabe da lugar a la respuesta de la parte judía.

Lo cual explica la hipócrita solidaridad con Palestina por parte de muchos gobiernos, el de Colombia entre ellos, limitada a clamar porque en lugar de la confrontación se trabaje en otro tipo de solución, haciendo abstracción de la realidad oprobiosa de desprecio, sojuzgamiento y expulsión que se prolonga por casi 70 años, y que según Israel no tiene otra salida que el manso y resignado destierro o exterminio del pueblo palestino.

Igual que el avión malasio derribado sobre Donetsk, que se presenta en la prensa internacional hegemónica como una acción del gobierno de Moscú, por intermedio de los milicianos pro rusos, con el fin de culpar al régimen pro occidental de Ucrania. Versión que difunden ampliamente los Estados Unidos, que acusan con descaro a Vladimir Putin, quien en realidad pudo ser víctima de un fallido atentado. Es decir, todo lo contrario de lo que al parecer efectivamente sucedió y de lo cual Telesur afortunadamente advierte.

Es necesario insistir una y otra vez en la denuncia de las grandes falsificaciones de la realidad por parte de las cadenas informativas al servicio del imperialismo. No se trata de descuidos ocasionales o de mala fe en ciertos asuntos, como podría pensarse. Es una cuestión de ideología, de marco conceptual para ver e interpretar los hechos, de sometimiento de las mentes de la población, de la ideología del capital.

Frente  a la cual se opone y enfrenta la ideología de los pueblos, la que se busca acallar y aplastar todos los días con la prestidigitación mediática. Precisamente por estos días confluyen una serie de acontecimientos que dan cuenta del vigor ascendente de la otra manera de concebir el mundo, la historia y la experiencia humana en su conjunto. La conmemoración del 26 de julio en Cuba, el Congreso del PSUV en Venezuela y la Mesa de Conversaciones con las FARC en La Habana.

El Siempre es 26, en Cuba, consiste en un acontecimiento real, del que todo el mundo habla a medida que se aproxima y en el que el pueblo de la isla es el principal actor.

Basta con seguir los medios cubanos o Telesur, para percibir el intenso fervor con el que la gente de ese país espera y vive cada aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Actos culturales masivos, de una calidad impresionante, en los que la música, el canto y la danza ocupan un lugar de privilegio, se encargan de retratar el frenesí colectivo de patriotismo y la adoración casi religiosa que ese pueblo heroico siente por Fidel, Raúl y demás próceres contemporáneos. No hay duda que los cubanos saben lo que representan, y saben expresarlo sin ninguna clase de arrogancias, con el más sano de los orgullos y la más conmovedora humildad.

Este año el acto oficial correspondió a Artemisa, la población de donde salieron buena parte de los nóveles guerrilleros que perecieron aquel 26 de julio de 1953. Y la intervención central al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, quien entre temas se ocupó de los trasnochados intentos imperiales de subversión ideológica y restauración capitalista, basados siempre en la falsificación de la realidad. Es fácil descubrir en la fiesta cubana, el fantasma de la insurrección armada como camino eternamente válido de los pueblos, dondequiera que la brutalidad del poder se empeña en sostenerse mediante la violencia y el terror contra la población que se le opone. Los tiempos y las circunstancias cambian, pero la lucha de clases y las formas de lucha no se agotan ni desaparecen. En Cuba siempre es 26.

Así también con el Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, un asombroso espectáculo democrático que puede seguirse todavía por Venezolana de Televisión o Telesur. La libertad de expresión reinante allí, los invitados internacionales presentes, la coyuntura misma en que se realiza, todo ello hace que adquiera una dimensión estratégica para el pensamiento y la práctica revolucionarios en cualquier lugar del mundo.

Como si fuera poco, en su marco se cumplieron dos hechos relevantes. La captura y posterior rescate del mayor general Hugo Carvajal, diplomático en el que los Estados Unidos quisieron cobrar su indignación con la victoriosa revolución bolivariana, y la celebración popular de los sesenta años de nacimiento del Presidente y Comandante Eterno Hugo Chávez Frías. De ella destaco la intervención del Presidente nicaragüense Daniel Ortega acerca de la unidad necesaria entre los revolucionarios y el peligro que entrañan ciertas posiciones radicales.

Y está también la Mesa de La Habana, agigantada y alabada en los medios siempre que se hable de los prontos desarme y entrega de la guerrilla, pero casi desaparecida cuando las FARC demuestran allí la mezquindad de la oligarquía colombiana, su carácter históricamente violento, su pretensión de someter a la insurgencia a cambio de nada, y sobre todo su afán de legitimar con los diálogos las políticas económicas neoliberales en ejecución, y la guerra abierta contra la inconformidad política y social, sea cual sea la forma en que se exprese.

Luchas, inmortales luchas de los pueblos, a las que nada ni nadie podrán detener.

Montañas de Colombia, 30 de julio de 2014.


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Gabriel Ángel

Guerrillero Fariano, escritor revolucionario.

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