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Viernes, 20 Septiembre 2013 00:00

Venga y conversemos 6

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Aquí nos puede leer, en Voz Insurgente nos puede escuchar.

Por: Wilson Rebellón


Septiembre 16 de 2013

Rosario: Hola gente, Juan llega hacia el mediodía… Entonces manos al sancocho.

Trina: Sigue Rosario,… ya nosotros estamos en labores. Bernabé peló la gallina antes de salir. Y Mera ya montó la olla,… es que es mejor el sancocho en fogón de leña.

Rosario: Es verdad.

Mera: Rosario, como sigue? Se le nota la alegría en el rostro.

Rosario: Claro Mera, ahora llega mi Juan, hace días no nos vemos y además, para que lo niego, siempre una se preocupa,  con un gobierno que solo ve como solución la represión y con tanta barbaridad del ESMAD, no es para menos.

Trina: Bueno, entonces conversando y trabajando para que no nos coja la tarde.

Rosario: haber los plátanos, yo me encargo.

Mera: yo pico la cebolla y el tomate.

Trina: yo sazono, no se preocupen por eso.

Rosario: En un rato voy a la casa por Juan, llega como a las 12:00.

Mera: Oigan, es el reporte desde La Habana. Si no fuera por Telesur habría mucha más desinformación.

Rosario: Bueno esto está casi listo, voy por mi Juan.

Bernabé: Hola, ya llegué, no quiero perderme la historia de Juan. Una cosa es lo que se lee y otra cosa es el testimonio de alguien que lo vivió.

Trina: Rosario fue a recibirlo a la casa y ya vienen.

Bernabé: Pues mire, ya llegan y vienen con Insidia, seguro la encontraron de camino y la invitaron.

Trina: Mejor, así no se imagina cosas que no son, afortunadamente es buena gente y últimamente se nota que tiene la lengua quieta, por lo menos en el barrio.

Juan: Buen día, cómo están?  Me alegra verlos… Venimos a hacerle los honores al sancocho, Rosario me contó que es trabajo colectivo. Les agradezco mucho. HUMM, así como dicen, una arepa para este olor.

Mera: Hola Juan, a nosotros también nos alegra verle después de tantos días… Bueno, adelante… a comer.

Trina: Bienvenidos, esta es su casa, con toda razón, se les nota la alegría del encuentro, nos alegra tenerlos acá.

Bernabé: Ya está todo listo.

Insidia: Muy rico el sancocho, Trina y Rosario cocinan muy bien.

Mera: Cierto es, pero tenga en cuenta que aquí no hay trabajos de hombre y mujeres, todo lo hacemos todos, por ejemplo en este sancocho hay mano hasta de Bernabé.

Trina: Claro, eso es lo que permite que podamos trabajar y nos queda tiempo para todo. Además, de nada vale predicar hacia la calle y no practicar en la casa.

Rosario: Si… muchos hablan y no practican… la coherencia es indispensable.

Mera: Pero bueno, ahora si con la barriga llena y el corazón contento, escuchemos a Juan.

Juan: Pues no es mucho lo que tengo para decir, Rosario me cuenta que intercambian bastante y mantienen enterados, los felicitó. La situación es sencilla, la economía campesina no soporta las competencias impuestas por los TLCs.

Bernabé: Pero, no que el país se había preparado para eso?

Juan: Que va, todo lo que supuestamente era preparación para esa competencia feroz, fue desviado hacia los ricos y poderosos, eso pasó con el tal agro ingreso seguro y también con la tierras que supuestamente eran para los pobres y se las robaron.

Trina: Y cómo es eso de los campesinos empresarios?

Juan: Con el cuento que se necesitan empresas en el campo, engañan a los campesinos, dizque ahora son empresarios y la verdad los están despojando, lo único que les queda son las deudas. En eso es campeón el nuevo ministro de agricultura, el Lizarralde ese.

Rosario: Y el Pacto Agrario qué?

Juan: Pues nada, porque no hay soluciones de fondo, se niegan a revisar los TLCs, se niegan a considerar la economía campesina familiar como solución y solo quieren imponer la economía empresarial que deja por fuera la satisfacción de las necesidades del mercado nacional. Quieren producción para la exportación y no para garantizar la soberanía alimentaria.

Insidia: Pero… si se puede comprar más barato lo del exterior, es mejor. Por lo menos la platica alcanza para más.

Bernabé: Eso no es tan cierto, pues se arruina la producción nacional y entonces crece el desempleo y quién puede comprar, sino tiene ingreso?

Insidia: Pero algo es algo… dijo el diablo.  Dicen que bajaron los impuestos a todos los insumos agrícolas.

Juan: No insidia, con esa gente no se puede, pues se les da un dedo y se toman toda la mano. Además, como hablar de un pacto agrario sin presencia de campesinos? Puros encorbatados de los gremios, que pujan solo por sus ganancias y no tienen dignidad de patria. Otra cosa, fue la Cumbre Nacional Agraria y Popular, ahí  si estaban los representantes del campesinado, pero el gobierno la desconoce… Ustedes vieran que ya nada de lo que producen los campesinos se puede comercializar, entre los gastos de semilla, insumos y fletes hacen imposible vender, pues los compradores, siempre intermediarios, ponen unos precios mue bajos y eso que no estoy contando con el trabajo.

Mera: Por lo menos la lucha les hizo suspender el cuento de las semillas, es increíble que ahora haya que comprarlas no importa que usted tenga de la cosecha, por eso quieren imponer las transgénicas, que no sirven para la nueva siembra.

Trina: Y eso que dicen, entre ellos el presidente, que las cosas ya están acordadas con los muchachos en La Habana.

Juan: Primero que todo los acuerdos no se conocen plenamente y según escuche es el gobierno quien no quiere darlos a conocer. Segundo, parece que hay temas muy importantes que no fueron tocados todavía y tercero, el gobierno dice que hasta que no dejen las armas esas cosas no se aplicaran.

Rosario: El gobierno no puede salir solo con promesas, siempre es así y nunca cumple. No puede decir que hay que esperar a los acuerdos de La Habana, para encontrar soluciones. Si así lo estima entonces que deje participar a las organizaciones sociales y populares en La Mesa.

Bernabé: Pero el gobierno no debe escudarse en los acuerdos con las FARC-EP en La Habana para resolver los asuntos con los campesinos acá. Entonces porque no permitió la participación de las organizaciones campesinas en La Mesa? … Juan, es cierto que nos informamos, pero cuéntenos como fue lo del paro.

Trina: Es lo de siempre, enredan las cosas para quedar en nada.

Mera: El establecimiento pretende salirse con la suya, que los ricos sean cada vez más ricos y nosotros los pobres de la tierra cada vez más pobres. Solo queda seguir luchando, seguir en la resistencia y respaldando los diálogos para construir la paz con justicia social… Mienten sus encuestas o quienes las interpretan cuando dicen que no queremos la paz.

Juan: claro, quien no quiere la paz?... Bueno si hay gente que gana con la guerra,… pero la inmensa mayoría queremos la paz, y es la paz con justicia social, dignidad y soberanía. No la paz para darle vía libre a la expoliación de las transnacionales.

Bernabé: Pero, acabe de contar sobre el paro, allá donde usted estaba.

Juan: Ahora sobre el paro, hay que destacar la firmeza de la gente, el compromiso de todas las familias,  el respaldo. Se organizaron las brigadas para todo lo necesario, desde la comida, la dormida, la guardia, los bloqueos, el descanso y así todo. 

Bernabé: Y la gente si estaba dispuesta a la lucha? No les daba miedo?

Juan: Nos tocaba contenerla, sobre todo a la muchachada en los momentos de enfrentamientos, porque era casi un combate, esas bestias del ESMAD llegan agrediendo y además encontramos varios espías que no solo iban y les contaban los planes nuestros sino que se especializaron en provocar para decir que nosotros atacábamos a la llamada fuerza pública. Pero les salió el tiro por la culata, pues estábamos organizados y así no caímos en provocaciones.

Trina: Y las consecuencias?... Lo que no pueden ocultar?… Los muertos, los heridos, los detenidos?

Juan: Por donde yo estaba, afortunadamente no hubo muertos, si golpearon a muchos muchachos y muchachas, a uno de quebraron el tabique, yo lo vi,  a otra casi le parten la clavícula,  algunos los detenían por días, los picaneaban, o sea les aplicaban energía con un aparatejo que tienen. Pero la gente seguía firme cumpliendo con lo que orientaba la dirección.

Insidia: Y la guerrilla les mandaba qué hacer?

Juan: Nooo. Aquí es bueno aclarar que éramos puros campesinos y campesinas, los habitantes de la vereda, no había gente extraña y la guerrilla que no son extraños, andan en sus cosas, ellos tienen sus propios planes.

Insidia: Yo no entiendo mucho lo que dicen, de todas maneras no se puede estar en desacuerdo con querer mejorar las condiciones de vida. Me despido porque es hora de la telenovela.

Mera: Como no le gusta leer, por lo menos oyendo la conversa algo va entendiendo Insidia.

Bernabé: Pues yo también me retiro, tengo que estudiar.

Rosario: Yo creo que nosotros también nos vamos, muchas gracias por las atenciones.

Juan: Si, muchas gracias, seguiremos conversando.

Mera: Ya platicaremos con más calma.

Juan: Si,  en estos días miraremos como es que vamos a trabajar aquí en el barrio, pues ya no somos campesinos, ahora y por la fuerza, somos citadinos, aunque el campesino nadie no lo saca del corazón.  Otro gallo cantaría si de verdad nos devuelven la tierra y se hace una reforma agraria verdadera.

Trina: Cierto es, esta semana “venga y conversemos”

 

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