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Jueves, 17 Septiembre 2015 00:00

La miel del escarabajo

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Por: Boris Guevara, integrante de la Delegación de Paz FARC-EP
Tuíter:@BorisG_FARC

La violencia es una constante en la vida animal, donde el más fuerte somete al más débil, y donde los débiles desarrollan tácticas de defensa para sobrevivir.

La razonabilidad del hombre no ha sido suficiente para alejarlo de su pasado animal donde se impone la fuerza bruta sobre los demás para someterlos a voluntades individuales o colectivas. Pero no siempre se usa la fuerza bruta para cumplir con sus objetivos…

Un caso muy particular de engaño y sometimiento de comunidades organizadas, a mi parecer curioso, es la relación que existe entre cierta clase de larvas y los hormigueros.

Las hormigas solitarias y laboriosas le proporcionan alimento al escarabajo. Un escarabajo infiltrado en su colmena (Escarabajo de Lomehuz, Maculinea rebeli) simula ser su reina; engaña con gestos y sonidos para obligar a batallones enteros de hormigas a alimentar a todo el resto de escarabajos, los cuales son muy voraces. El cuerpo de los escarabajos tienen mechones dorados que segregan mieles donde las dóciles hormigas lamen placenteramente.

Las hormigas trabajan para ellas y se sienten sencillamente felices de hacerlo. Caen en tal envilecimiento que terminan alimentando a los escarabajos con sus propios huevos y en caso de peligro, ellas salvan las larvas del escarabajo y abandonan las propias.

El látigo duele, pero el narcótico, de cualquier tipo, es agradable. Si el fuerte quiere obligar al débil a someterse a su voluntad, entonces prefiere hacerlo con la ayuda de un narcótico y no de un látigo; le evita un montón de molestias.

La sofisticada tecnología de la manipulación y el engaño ha sido afinada por las grandes potencias para conservar su hegemonía y su poder. En la actualidad es fácil percibir tal manipulación; solo basta con ver los argumentos de película que utilizan para justificar sus invasiones, sus masacres y su sed de recursos naturales: amenazas terroristas, armas de destrucción masiva, defensa de la democracia, guerra contra las drogas, guerra contra el comunismo, y pare de contar. Estas se irán renovando, dependiendo del objetivo.

Por el mismo camino nos han llevado los gobernantes en Colombia, quienes desde siempre han usado ciertas técnicas de engaño para poner a los colombianos a favor o en contra de cualquier cosa que les beneficie. Innegablemente, han tenido éxito en esta tarea. O ¿qué nos explica que Colombia entera se indigna con los aviones venezolanos (que ni siquiera está comprobado todavía), mientras que pasan casi desapercibidos los siete bases militares en nuestro territorio?

El patriotismo y el sentido de soberanía, promovido por las élites como una forma de engañar la conciencia colectiva, son parciales y falsos, y sirven unos intereses específicos. Esto hace que los compatriotas de camisetas, manillas y cara pintada de los colores patrios en los partidos de fútbol, no se indignan con el saqueo de las multinacionales de nuestros recursos naturales. Hace que los mismos que ponen el grito en el cielo cuando Venezuela devuelve a unos colombianos a suelo patrio, no dicen nada frente a los seis millones de desplazados, en su mayoría por el paramilitarismo, auspiciado y creado por el mismo Estado.

Por fortuna ya hay muchos colombianos que ya no lamemos las mieles del escarabajo.


URL Corto: http://goo.gl/ZXOaAo

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Boris Guevara

Integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP
En tuiter: @BorisG_FARC

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